El Papa en la clausura de los trabajos del Sínodo para la Amazonia: “el anuncio del Evangelio urge”

OMPRESS-ROMA (28-10-19) El Papa Francisco cerró los trabajos en el Aula del Sínodo en la tarde de este pasado sábado, 26 de octubre. Valoró, sobre todo, las cuatro dimensiones que se trabajaron durante este sínodo para la Amazonia y que quedaron englobados en el documento final, como nuevos caminos de conversión pastoral, cultural, ecológica y sinodal. El Papa en el discurso improvisado dirigido a los padres sinodales les recordó que la “cuarta dimensión, que es la que incluye todas —y yo diría que es la principal—, es la pastoral, la dimensión pastoral. El anuncio del Evangelio urge, urge. Pero que sea entendido, que sea asimilado, que sea comprendido por esas culturas”.

En el Ángelus tras la misa del domingo el Papa Francisco volvió a hacer una valoración del sínodo: “Cada uno de nosotros debe haberse preguntado muchas veces qué hacer de bien por la propia vida; hoy es el momento, preguntémonos: Yo, ¿qué puedo hacer de bien por el Evangelio? En el Sínodo nos hemos hecho esta pregunta, deseosos de abrir nuevos caminos para el anuncio del Evangelio. Sólo se proclama lo que se vive. Y para vivir de Jesús, para vivir del Evangelio, uno debe salir de sí mismo. Nos sentimos impulsados a salir al mar, a dejar las cómodas orillas de nuestros puertos seguros para adentrarnos en aguas profundas: no en las aguas pantanosas de las ideologías, sino en el mar abierto en el que el Espíritu nos invita a echar nuestras redes”.

Y añadía: “Para el camino que viene, invoquemos a la Virgen María, venerada y amada como Reina de la Amazonía. No ha sido proclamada reina por conquista, sino que se ha ‘inculturado’: con el humilde coraje de la madre se ha convertido en la protectora de sus hijos, en la defensora de los oprimidos. Siempre yendo a la cultura de los pueblos. No hay una cultura estándar, no hay una cultura pura, que purifique a los demás; está el Evangelio, puro, que se incultura. A ella, que en una pobre casa de Nazaret cuidaba de Jesús, le confiamos a los hijos más pobres y nuestra casa común”.

Y terminaba recordando que “este es el último domingo de octubre, el mes misionero, que este año ha tenido un carácter extraordinario, y es también el mes del Rosario. Renuevo mi invitación a rezar el Rosario por la misión de la Iglesia hoy, especialmente por los misioneros que encuentran las mayores dificultades. Al mismo tiempo seguimos rezando el Rosario por la paz. Evangelio y paz caminan de la mano”.

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