El misionero Joan Miquel Martínez, 26 años en Colombia

OMPRESS-LLEIDA (19-07-17) El misionero de Lleida Joan Miquel Martínez, lleva 26 años en Colombia, concretamente en Cali, la tercera ciudad más poblada de Colombia. Aprovechando unos días de descanso en su tierra, cuenta el trabajo que hace allí y la situación del país sudamericano.

“Me fui de Lleida en 1991. El obispo que había entonces, Ramón Malla Call, me dijo que fuera a Cali porque allí hay compañeros tuyos, y sería más fácil para integrarme para hacer este servicio. Lo más importante es tener una actitud de servicio, y una dimensión abierta, católica y universal. Yo llegué a una parroquia que llevaba un cura de Lleida, mosén Ramón Abella. Era una parroquia donde había bastante violencia. El primer año, cada semana había un promedio de dos o tres muertos o heridos. Esto, me impresionó. Era la época del Pablo Escobar en Medellín, en una realidad donde había mucho narcotráfico, mucha descomposición social. Es decir, un cambio bastante agresivo. También hay que decir que hay mucha gente sencilla, buena, amable y dispuesta”, explica Joan.

Su día a día en Cali comienza a las siete de la mañana cuando “ya está todo en marcha. No hay estaciones, tienen un horario más europeo que aquí. Yo siempre he estado en las zonas populares, y allí la gente tiene que vivir del ‘rebusque’, que significa salir y hoy tengo trabajo y mañana, no tengo. Esto hace una vida bastante dura, pero también se entiende por qué la gente se pone tanto en manos de Dios. Allí la religiosidad está muy a flor de piel. Mientras que en Lleida se detecta una secularización, en cambio allí la religión, es como el hecho de respirar”.

Hablando de los retos a los que se enfrenta actualmente la sociedad colombiana, Joan Miquel explica que “Cali y Colombia han ido mejorando socialmente, en parte. Los niveles de pobreza no son tan agresivos como cuando yo llegué. Pero no podemos olvidar que Colombia es el segundo país de América en desigualdad social. Esto significa que hay muchas diferencias en la sociedad. Y todavía hay mucha violencia. Hace dos años que comenzaron las conversaciones de paz con un grupo guerrillero, las FARC, pero nos queda en ELN, el narcotráfico, las bandas organizadas, el sicariato y la miseria. Todavía quedan muchas cosas que mejorar, queda mucho por hacer”.

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