25 años de las Religiosas de María Inmaculada en Burkina Faso

OMPRESS-BURKINA FASO (21-07-17) El 7 de octubre de 2016 se abría la celebración de los 25 años de la presencia de las Religiosas de María Inmaculada (RMI) en Burkina Faso. La hermana Rosario Martínez, RMI, desde Bobo-Dioulasso en Burkina Faso, cuenta que “todo comenzó el 7 de octubre de 1991: las hermanas Clara-Angélica y Enriqueta empezaron, debajo de un árbol y al lado de una sala polivalente prestada de la comunidad cristiana de Sarafalao sud, lo que hoy es el trabajo apostólico de las RMI en el sector 17 de Bobo-Dioulasso (capital económica de Burkina Faso). Y fue el día 7 de octubre de 2016, 25 años después, cuando en el mismo lugar, en toda sencillez, celebramos la eucaristía que abría oficialmente el 25 aniversario de la llegada de las RMI a Burkina Faso. A lo largo del año hemos ido haciendo memoria con actividades sencillas. Estas actividades nos han permitido dar a conocer a las chicas, y a la gente que nos rodea, la riqueza del carisma congregacional y la misión apostólica que sin ruido se va haciendo al servicio del Reino en estas tierras. Nuestro objetivo era renovar el compromiso de la congregación al servicio de la juventud más necesitada”.

El broche final a este “Año jubilar” lo puso la eucaristía solemne, celebrada el día 20 de mayo pasado. “Quisimos unir muchas cosas y resultó un día muy rico: fiesta de Vicenta María – la fundadora de la congregación - (pues este año el 25 coincidía con la fiesta de la Asunción), fiesta de final de curso, día señalado para que dos chicas pronunciaran públicamente su compromiso como MOLAVIM (el movimiento de laicos de la congregación), encuentro con las antiguas alumnas del centro y reencuentro de las antiguas residentes. El patio de la casa se quedó pequeño. Los árboles, que han crecido durante 25 años, tampoco tuvieron suficiente sombra para cobijar a las más de 700 personas que, movidas por la amistad, el cariño, el trabajo, el agradecimiento o la simpatía, compartieron con nosotras ese gran día de júbilo y de fiesta”, añade la hermana Rosario.

Semanas antes –según explica la religiosa de María Inmaculada- todo en la casa hablaba de gran fiesta: preparación de decoración, ensayos de bailes, de desfiles, de teatros, de cantos, de la coral… y un único objetivo: hacer del día 20 una fecha inolvidable e histórica… y así fue.

“Hicimos memoria y dimos gracias a Dios: por las más de dos mil jóvenes que han pasado por nuestro centro educativo de formación, centro que ha sabido adaptarse a lo largo de los años a las necesidades de las nuevas generaciones; por las casi 400 chicas que han pasado por el Foyer (residencia). Muchas de ellas hoy ocupan puestos claves en el desarrollo del país: la enseñanza, la salud, la administración, el comercio… y en las familias; por las 14 vocaciones nativas de este país, con las que Dios ha bendecido a la congregación desde su llegada y desde que en 1995 entrara la primera de ellas…; por la creación de antiguas alumnas de la cooperativa de mujeres ‘Jiguisèmè’ en 1998; en ella un buen grupo de chicas se siguen formando en otros oficios… y encontrando un medio de subsistencia; por la casa noviciado de Nasso, que se fundó en 2003. Es la segunda casa de Burkina Faso; por el grupito de laicos, que comenzaron su andadura en 2004 como MOLAVIM; tres son ya miembros con compromiso; y por la última fundación en la capital de Burkina Faso, Uagadougú, en octubre pasado. Desde el 30 de enero de este año ya habitada por las tres primeras hermanas”.

Un gran mural-mosaico trazaba, con distintas imágenes, un recorrido por la historia y la memoria de las distintas hermanas que han pasado por la casa de estas religiosas. Cuenta la hermana Rosario que “ellas han sido esos instrumentos de los que Dios se ha servido para poder consolidar lo que hoy es esta casa, al mismo tiempo que daba a conocer la congregación, manifestando los aspectos más genuinos de nuestro carisma”.

Al final de la eucaristía la hermana Viceprovincial y la hermana Beatrice Sawadogo (primera chica que durmió en la residencia en octubre de 1993 y que ya es hermana de votos perpetuos) entregaron una sierpe de árbol a las novicias. Dicha sierpe es para ser plantada en el noviciado. Con ello se quiere simbolizar que el futuro de la congregación en África depende mucho de las vocaciones africanas; así mismo el sueño de todas, que es “llevar” el carisma a otros muchos países de esta tierra de fuego, depende en gran medida del enraizamiento del carisma en este continente. ¡Que Dios siga la obra de Vicenta María en esta tierra!

 

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